Albañiles y protección
Tiempo de lectura: 1' 20'' No. de palabras: 212
Una ligera prospección por los diversos sitios donde se levantan conjuntos habitacionales o se ejecutan diferentes trabajos de obras públicas basta para darse cuenta de que la situación de los obreros de la construcción es disímil.
Mientras que en unos lugares laboran equipados como exigen las normas y cumplen con las previsiones en cuanto a la colocación de andamios y mallas protectoras; en otros, los albañiles no tenían más protección que la bendición del santo al que se encomiendan al inicio de cada ardua jornada.
La prospección rompió con una creencia que está muy arraigada: que el obrero de la construcción trabaja totalmente desprotegido.
En 40 de los 47 visitados, los albañiles y ayudantes contaban con el equipamiento apropiado: cascos protectores, arneses de seguridad, botas, guantes de cuero... Las construcciones en las cuales los trabajadores no tenían protección eran pequeñas e informales. Y no tenían quién dé la cara para dar explicación.
El problema se agudiza porque la construcción informal e ilegal alcanza el 70%. Si esas edificaciones no tienen ni siquiera los planos aprobados, peor van a equipar a los trabajadores con todos los equipos y herramientas exigidos... La solución es obvia...


