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Las autoridades italianas decidieron reanudar la búsqueda de desaparecidos en el crucero "Costa Concordia", que encalló la semana pasada frente a la isla italiana de Giglio, informan hoy medios italianos.

Las operaciones de búsqueda se interrumpieron por la mañana debido a los movimientos registrados en el suelo marino, lo que suponía un riesgo para los equipos de rescate.

Unas 20 de las 4 229 personas que viajaban a bordo en el momento del accidente siguen desaparecidas, según las autoridades italianas. Los muertos ascienden a 11.

Hoy se conoció que un joven vestido de “hombre araña” tranquilizó y salvó la vida de ocho niños cuyos padres estaban perdidos durante el naufragio del crucero Costa Concordia.

El superhéroe en cuestión no llegó de una película de ficción ni de un comic, sino de la propia nave.

Su nombre es Giovanni Lazzarini, quien trabajaba como animador infantil en la embarcación, y a quien los pequeños bautizaron con el sobrenombre de “Attaccapanni” (Perchero).

La historia, contada por el propio Lazzarini, fue publicada en su página de Facebook por Sabrina Ottaviani, familiar de dos desaparecidos en el siniestro.

Ottaviani es prima de Williams Arlotti, oriundo de Rímini y de 36 años, todavía desaparecido junto a su hija Dayana, de 5.

El día del naufragio, el viernes 12, contó Lazzarini, “luego de que mis colegas acompañaron a los chicos a las 21.20 al teatro, hice una pausa para hablar” con Arlotti, su hija y su compañera, Michela Maroncelli.

“Faltaban 30 metros para el teatro cuando escuchamos un sonido como de “rajadura” y el movimiento, junto a los niños, ocho en total”.

Habiendo escuchado señales en código, “nos dirigimos a una zona segura, porque la nave ya se había inclinado hacia la izquierda. Nos distribuimos en círculo con los niños dentro y comenzamos a distraerlos de la situación” , relató.

“Para mantener alegres a los chicos, me vestí como los personajes el Hombre Araña, Incredibil y la Mujer Maravilla, para combatir el miedo”, contó.

Una vez dada la señal de evacuación de la nave, “haciendo una cadena de manos con los niños, bajamos al puente 4, en el área de recogida. Mientras llegaba al puente, me encontré con el padre de Dayana y la niña, en evidente estado de pánico, que buscaba medicinas, y los dirigí hacia los lugares de reunión”.

“Luego fui con mis colegas hacia la proa para buscar a los padres de los niños. Una vez allí, les pusimos los chalecos salvavidas, y con gran dificultad regresamos a la popa, donde ya estaban las lanchas salvavidas listas para descender al mar.   Después, subraya Lazzarini, “el milagro fue encontrar a un colega mío, y a un filipino, y tras haber gritado que teníamos a los chicos, los hicimos pasar primero y subieron a bordo” de las lanchas, finalizó el relato.

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