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La diplomacia se hace en los pasillos, dice un funcionario de la Cancillería ecuatoriana, para explicar por qué el país no consiguió su reforma del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH).

Hasta hace unos meses, el Gobierno estaba seguro de que tendría el aval de 18 países, necesarios para someter a votación su propuesta radical de modificación del Sistema y en especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Sin embargo, en el seno de un organismo multilateral, en donde convergen las voluntades de 35 naciones y está en juego su reputación, las cosas cambian.

El canciller Ricardo Patiño llegó en la mañana a la sede de la OEA, en el centro de Washington, sin mayor expectativa, aunque con un plan entre manos. Presentaría, con Venezuela, Bolivia y Nicaragua, una contrapropuesta de debate.

A las 09:00, Patiño se reunió con esos tres países para afinar la propuesta. Unos minutos después, uno de sus asesores salió con el documento en la mano y corrió por todo el edificio para tratar de ingresarlo en la Secretaría del organismo, antes del inicio de la cita.

Allí se planteó alargar el debate del tema hasta la próxima reunión de la Asamblea General de la OEA, en junio en Guatemala, según dijo Patiño. Aunque por el apuro, las cuatro delegaciones pusieron que el debate se efectuaría en junio del 2014. Inmediatamente, Ricardo Patiño y María Isabel Salvador, delegada del Ecuador ante la OEA, entraron en el Salón de las Américas, donde se realizó la Asamblea General de ayer.

El lugar, decorado con columnas romanas blancas, altos techos victorianos y tres gigantescas arañas de cristal que iluminan el salón, recibió solo a 11 de los 35 cancilleres de los miembros de la OEA.

Con casi 40 minutos de retraso se inició la sesión extraordinaria. Patiño, sentado muy cerca del representante de EE.UU., pidió la palabra apenas se había instalado la sesión. En su discurso nuevamente justificó el radicalismo de su propuesta, que hace rato se convirtió en un tema de Gobierno.

El Ministro acusó a la oposición y a los medios de supuestamente haber afectado la posición de Ecuador en las reformas de la CIDH. A renglón seguido, atacó a la CIDH, al decir que presuntamente se ha arrogado funciones, en relación a su facultad de pedir medidas cautelares contra los Estados.

"La CIDH fue creada por los Estados de la OEA y se debe a los Estados. No hemos permitido que la CIDH sea independiente, solo sus decisiones son independientes, pero no para decir cuáles son sus funciones. Autónomo e independiente de quién", preguntó Patiño.

Inmediatamente, una periodista española que cubría la sesión respondió: "de ti". Esto no llegó a oídos de los cancilleres ni de Patiño, pero causó risas entre los periodistas que reseñaban la cita y en algunos delegados de DD.HH., que estaban cerca a la reportera.

Patiño habló por más de 30 minutos y solo concluyó cuando el presidente de la sesión, Enrique Castillo (Costa Rica), le dijo que cada delegación tenía entre 6 y 8 minutos; la observación no le cayó en gracia al Canciller.

El turno fue para el delegado de Uruguay ante la OEA, Milton Romani, quien enfatizó que los países tienen que respetar los derechos humanos con hechos y no solo en las palabras. "Muchos gobiernos progresistas o como quieran decirse, no pueden jalar esta bandera y decir que la CIDH es un ariete imperial. Eso es un profundo dolor político, que no contempla la potencialidad que ha tenido la Comisión para enfrentar la impunidad y las dictaduras, donde la CIDH jugó un papel muy importante y no lo digo solo como representante de Uruguay sino como víctima de la dictadura del 78 en Argentina".

Mientras el diplomático hablaba, Patiño no soltaba su BlackBerry. Se mantenía en contacto permanente con Salvador, quien estaba en otro salón, discutiendo con el resto de Estados la propuesta abanderada por Ecuador.

Allí la batalla fue feroz. La delegación de Brasil fue la más dura de todas y dijo que no se puede prolongar el debate más tiempo, pues lleva ya casi dos años. Pero los cuatro Estados se negaban a que el informe del Grupo de Trabajo, que tiene el respaldo mayoritario, sea aprobado por consenso en el seno de la Asamblea General.

El equipo técnico de la Cancillería había trabajado en un documento mucho más flexible en torno a las reformas, pero el Canciller y el presidente Rafael Correa lo radicalizaron nuevamente.

"Esto echó al trasto todo lo hecho", dijo un funcionario ecuatoriano, que pidió la reserva. Desde el lunes, una delegación viajó a Washington para trabajar con sus pares para conseguir el respaldo a esa nueva iniciativa. Pero ni siquiera todos los países de la Alianza Bolivariana para las América (Alba).

El motivo principal para la falta de apoyo fue el tema del financiamiento. Ecuador planteaba que solamente los países miembros del Pacto de San José sean los que financien a la CIDH, pero los Estados del Caribe consideraron que esto implicaría que ellos deben aportar montos muy altos.

La posibilidad de mover la sede de la CIDH fue la única propuesta ecuatoriana que tuvo eco en la OEA, aunque tampoco se viabilizará. Si bien la mayoría de países dio el apoyo para que Costa Rica también sea la sede de la Comisión Interamericana (ya es sede de la Corte), ese planteamiento no se concretará por factores logísticos y de financiamiento.

Sin embargo, en los temas de fondo y de mayor interés para Ecuador, la propuesta se quedó sin apoyos concretos. La derrota era inminente y Patiño prefirió dedicarse a tuitear parte de su discurso. Mientras su delegación se debatía por tratar de sacar adelante algo que sabían que no tenía futuro.

El Gobierno de Uruguay del ex guerrillero José Mujica se convirtió en el mayor defensor del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH).

Su canciller, Luis Almagro Lemes, dijo que la manera de fortalecer el SIDH es haciéndolo "cada vez más garantista de los derechos individuales".

Almagro dijo que la postura de Uruguay es por "demás clara" en su apoyo tanto a la Comisión Interamericana como a la Corte Interamericana.

"Sí es bueno entrar en discusión" sobre cómo "podamos fortalecer ese sistema, pero solamente podemos fortalecer ese sistema si lo hacemos más garantista", opinó en relación a una iniciativa de reforma de Ecuador para la Comisión.

Para el Canciller uruguayo, el Sistema también debe garantizar "el funcionamiento de las instituciones públicas en materia de derechos humanos en todos los países" y el "funcionamiento de los sistemas judiciales", que, en su opinión, "es el punto en cuestión". "Esta es la posición de Uruguay: autonomía técnica, fortalecimiento de su gestión, apoyo a los trabajos que han hecho hasta ahora y continuar las líneas garantistas que son las que nos servirán en el futuro", dijo el funcionario desde Honduras.

Uruguay se juega por la CIDH

"El Sistema Interamericano ampara a golpistas de ultraderecha, aunque de vez en cuando abraza una que otra causa justa".

Roy Chaderton  Representante de Venezuela ante la OEA "Muchos gobiernos progresistas o como quieran decirse no pueden decir que la CIDH es un ariete imperial".

Milton Romani Representante de Uruguay ante la OEA "La CIDH ha fungido de conciencia moral del continente. Debemos estar alertas ante varios esfuerzos de debilitarla".

William Burns Subsecretario de Estado estadounidense. EFE

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