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El Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (Secap) cumplirá en octubre 46 años y este año afronta un nuevo reto: mejorar sus ingresos con un incremento del 50% en los costos de los cursos dirigidos a empleados de medianas y grandes empresas.

Esto le permitirá renovar las instalaciones de sus 32 centros del país, equipos tecnológicos y mejorar los sueldos de sus docentes.

Para los alumnos inscritos, como Luz Vacacela, de 25 años, se mantendrán los costos vigentes desde febrero. Luz sigue un curso de gastronomía y su intención es abrir un restaurante en el sector de La Mariscal, en el norte de Quito. “Aparte de barato (paga USD 50 por mes) es bueno”, dice la estudiante oriunda del pueblo Kichwa Saraguro, en la Amazonía.

Lucía Cárdenas, su instructora, refiere que la mayoría de personas que acuden en busca de capacitación son de escasos recursos. Sus cursos, que son de dos módulos, duran 120 horas. En este lapso aprenden a cocinar comida nacional, ancestral y nacional fusionada. “Viene gente de diversas condiciones sociales, etnias y sectores de la ciudad”, agrega.

Angélica González, una colombiana de 28 años, que reside en la capital desde hace siete, tiene una idea similar a la de Vacacela. Ella laboró siempre como asistente de cocina o mesera en el restaurante de su novio, el nacional Javier Valásquez. Él pagó su curso y ahora tiene en mente abrir un nuevo comedor en la avenida NN.UU., en el norte de la ciudad.

Cárdenas le recomienda que también siga cursos de marketing, administración de pequeños negocios, atención al cliente, que forman parte del menú de opciones para capacitar. “Mi intención es fusionar la comida de mi país con la ecuatoriana y ser exitosa”, dice González, con el clásico acento colombiano.

Existen cursos y programas que duran entre 45 horas reloj a 60 horas pedagógicas, aproximadamente. Dentro de cada programa hay diversos niveles. Los períodos de formación están en un rango de entre dos semanas y tres años, en el caso de tecnologías (mecánica, electrónica, etc). Es decir, hay niveles de corta y larga duración. Aprender inglés, por ejemplo, con profesores estadounidenses, puede tomar hasta dos años con el curso de suficiencia. Por ello, los costos dependen de lo que los estudiantes requieran.

Para financiar su gestión, el Secap se nutre de la autogestión originada en el cobro a las personas naturales y a las empresas que buscan capacitar a sus empleados. En el primer caso, los costos se mantienen y apenas superan los USD 30 por curso. Y en el segundo, Johana Zapata, directora, dijo que hay un incremento vigente desde este mes, que se aplica solo a medianas y grandes empresas. El costo mínimo es USD 182 por persona, USD 3,48 por hora y participante en formación técnica. Agrega que no se puede cuantificar el porcentaje porque dependerá del número de horas y cursos que los empresarios requieran para sus empleados.

“El Registro Social nos permite identificar a quiénes le cobraremos con el aumento y a quiénes no. El Secap seguirá ayudando a aquellas personas de escasos recursos”, sostiene la ejecutiva. Tampoco reveló el presupuesto anual, pero una funcionaria del ente indicó a este Diario que en el período 2003-2006 apenas era de USD 5 millones. Entre el 2007 y el 2010, el rubro se cuadruplicó (20 millones).

El incremento, según la directora, servirá para mejorar la infraestructura, comprar equipos tecnológicos y aumentar el salario de los docentes, que perciben el mismo desde hace seis años. La mayoría de profesores (las autoridades no precisaron la cifra) tienen títulos de tercer y cuarto nivel.

Fausto Freire, quien dicta el curso de Autocad y labora para el Secap desde hace dos años, comenta que actualmente recibe un salario de USD 5 la hora. “Con la reforma, en teoría, subirá a USD 13. “Tengo título de arquitecto y para quienes tienen título de cuarto nivel, aumentará a USD 17. A pesar del anunciado aumento, capacitarse en cualquier área aquí es más económico que en una universidad u otra institución”, dice.

De esto es consciente Mauricio Barahona, de 24 años. Él sigue ese curso en el área de Artes Gráficas. Se graduó de ingeniero mecánico en la Escuela Politécnica del Ejército (Espe), pero requería acentuar su conocimiento en Autocad (programa para dibujar en computadora). “Tras el curso, seguiré diseño gráfico y Excel en este mismo centro. Es práctico y rápido”.

El Secap también se financia con la contribución del 0,5% del aporte patronal de las empresas públicas y de economía mixta. Además, obtiene recursos de lo recaudado por la Secretaría Técnica de Capacitación y Formación Profesional (Setec) para atención a grupos prioritarios y actores de la economía popular y solidaria.

Finalmente, todas las personas que culminan los cursos de capacitación y profesionalización obtienen un certificado de aprobación, que es reconocido por el Ministerio de Relaciones Laborales, al cual es adscrito. “Así, estas personas pueden conseguir trabajo en alguna empresa pública o privada, o montar su propio negocio”, puntualiza Zapata.

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